-ascensor

Quien mucho abarca, poco aprieta, o mejor la avaricia rompe el saco.

Resumen exacto de “la lucecita del pardo”, cuyo nombre puede resultar gracioso para describirlo en una jerga local, y que define al personaje a a los que viven de su teta, o mejor dicho de su renta.

Que pueda mantener a dos de baja, 4 mecánicos y encima gane dinero, es algo que hoy es difícil de explicar si no hay “pingües “ beneficios.

Y más después de la escisión de su socio vitalicio, que poco ha durado suelto. Y es que esta empresa dura milagrosamente gracias al esfuerzo, más bien al sacrificio de una persona. Que le va a costar un infarto u/o similar, sino tiempo al tiempo. Que eso a alguno ya lo hemos probado, y bien. De ese estrés al hospital solo hay unos pasos, si te llevan a tiempo. Parar un poco sería una solución, pues “lucecita” ni se da cuenta ni puede que le interese, con tal que la cuenta de resultados sea positiva. A partir de ahí, si no falla eso o el poco personal que aún no se le ha ido, hay muy pocos pasos que recorrer. Eso sí que lo puedo ratificar.

Los herederos, ni están casi, ni se les espera. Bueno, solo esperan heredar, lo que es “vivir de rentas”. Que haberlas “haylas”. Si no, explícame cómo sobrevivió a la pandemia sin pedir créditos.

O como van pasando los meses sin parar de trabajar, casi sin personal adecuado.

¿Como se puede entrar a trabajar (si lo que hace esta persona es eso) a media mañana? Si no hace ni 8 horas, y encima para para comer, eso solo lo puede hacer, como se decía siempre “el hijo del amo”. Un cualquiera ya lo habrían despedido. De hecho antes que despedir, el personal se le ha ido yendo. Pocos han sido los despedidos en proporción de los que han echo “las maletas”, y que los aguante otro. Así van, decayendo despacio hasta que el “César Imperator”, no eche sus laureles al Tíber. ¿Conoces alguna fábrica donde el jefe sea el último en entrar o el primero en salir? Seguro que si, pero ahí está el truco, o da muuuuchos beneficios a costa de los que le sacan la faena o es una tapadera de algo raro rarito. O el jefe ni está, ni se le espera, ni lo conoces. (Esta última es la opción socialista-friendly-woke). Ahí lo dejo, de momento.

La salud va por delante, y avisa de los errores que vas cometiendo por tu camino. Parece mentira, pero avisa y claramente, si no te das cuenta, la caída en difícil de superar, el que la supera. Y superar, se supera, aunque a veces se tarden años. Los primeros síntomas de la salida son rápidos, la solución tarda un poco más. Y no está en tirarse al tren o al maquinista. Tiene que haber una supervisión externa.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.